El Cine Uruguay y su historia

 

received_2421981468057762Este es un lugar de esos que trae recuerdos de la infancia y la adolescencia a  muchos pobladores de Nico Pérez-José Batlle y Ordóñez, que vivieron en tiempos de funcionamiento del Cine Uruguay, y su ómnibus que recorría las calles para acercar al público que asistía a las funciones.

Hace unos días recibí a través de Silvina Fulquet, algunas imágenes propiedad de William Peregalli. Muestran una época que podría definirse como “de oro” para esta población.

Buscando en mi biblioteca, el libro “Mi Camino” de Elbio Erazú, detalla parte de la historia de este edificio.

Fue una propiedad muy amplia. Al actual Cine se sumaba el edificio contiguo, (Club Uruguay), el “Corralón”, y el resto de las edificaciones que hoy existen sobre calle Rivera, casi hasta 19 de abril. Pertenecieron a Ignacio Naranjo, importante comerciante de la región.  Sobre la calle Rivera podían vislumbrarse, hasta hace poco tiempo las añejas letras pintadas en lo alto de la edificación que decían: “Naranjo”.

Una fotografía de 1903, tomada con motivo del Desfile de las tropas de Saravia en la localidad con motivo del Pacto de Nico Pérez, muestra claramente la ubicación del comercio. En ese entonces aún no estaban construidas las edificaciones sobre la actual Ruta 7, pero puede apreciarse con claridad un frontón, que se ubicaba en los fondos del cine.

casa naranjo

Esta fotografía, obsequio del Profesor Carlos Villalba, es parte de la colección que luce en la Casa de la Cultura.

Según detalla Erazú, esa edificación se fue ampliando, y en 1928 ya abarcaba sala de cine, teatro y confitería.

Aquí vemos la ubicación actual (fuente, Google Maps).

En la primera podemos ver la continuidad del edificio, Cine y Club, que aún mantiene la entrada al “Corralón de Peregalli”. En la segunda, sobre calle Rivera, hoy con reformas, las edificaciones que albergaban la casa Naranjo.

cine corralón

casa naranjo cine

El 16 de julio de 1941, el Sr. Domingo Peregalli compra la propiedad que se ofreció en remate público (Erazú, Mi Camino, pág. 13). Se escrituró el 31 de octubre de ese año y a partir de allí la familia Peregalli dio nuevo impulso económico al negocio. Modernizó las instalaciones y maquinaria del Cine, el Corralón se pobló de familias, y en la esquina comenzó a funcionar la Barraca “Don Domingo”. Erazú menciona también un bar llamado “Los tres hermanos Peregalli”.

El público llenaba la sala, y las funciones eran esperadas con ansiedad cada fin de semana.

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Un recuerdo de las primeras funciones, que impactaron a los jóvenes:

“Mi impresión al ver cine por vez primera fue menor y menos profunda que aquella que tuvieron los vecinos de Nico Pérez a la llegada del ferrocarril, pero fue una incorporación fundamental. Aún no se había perdido la capacidad de asombro…

Una noche proyectaban cine en el medio de la calle, frente al hotel Peregalli. Desde el camión del Mejoral, con aquel conocido icono de la cabeza con alfileres. La película trataba de una cacería en África y aún no he podido soltar al elefante atado de la pata y liberar el tigre prisionero, en un pozo mimetizado por ramas.

También vería la película “El pequeño héroe del Arroyo de Oro”, con la actuación de Ariel Severino, Vicente Rivero y Alberto Candeau, que se me impuso por la fuerza de sus imágenes a una historia que conocía.

El pueblo tenía dos importantes  centros de reunión, clubes sociales, que a la vez eran vez eran salas cinematográficas.

Salíamos de ver para mi una de las primeras películas, con Roque, un muchacho mayor que yo que era diarero. Muy buen tipo. Comentábamos algo de la película y recuerdo que me dijo, para dejarme perplejo:

– ¿Viste que fondo tiene la película?

Pahh. No lo había pensado. Le dije que sí pero aquello de encontrarle un fondo a una película. Sobrepasaba mis entendederas. Pero se que empecé a ver que con mi simpleza poco iba a avanzar. Por un simple olfato rechazaba la actitud tilinga pero sabía que tenía que abrir mi lenguaje, tan pobre, tan elemental.

Abría así mi cabeza.

A partir de ahí se me abrió un océano por el lado del cine”. (Omar Moreira)  

Este era el equipo del cine, donde vemos a la izquierda a su dueño, Alcides Peregalli (Tito) y sus ayudantes.

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También por esa época el Club Uruguay, que inició su vida en 1931 (Walter Martínez, Desde la ventana del tiempo, 1883-2008, pág 16) tenía una vida social muy activa, compartida con el tradicional Club Concordia. Aquí lo vemos, en estos avisos de Semanario El Pueblo, de 1940 y 1953 respectivamente).

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club uruguay 1953

Estos edificios, que perduran en el tiempo, forman parte de la historia de la localidad. Los cambios de la vida han hecho imposible su mantenimiento, pero sin duda muchos vecinos guardan en su memoria recuerdos queridos de aquellas funciones que eran motivo de gratos encuentros.

Una linda época de Nico-Batlle.